Desde la década del los 50 los Hermanos Bravo, integrado en sus inicios por los hermanos Juan, Félix, Tony Bravo, crecieron en una familia de músicos en la Ciudad de Santiago de Cuba. A Félix en la tumbadora, Juan en la campana y Tony con la guitarra y dirección, se les une en la década de los 60 el percusionista Marcos Barnet (Marquitos), incursionando con éxitos en otros senderos de la música cubana, el de la conga en pequeño formato, con la cual se obtuvo mayor relevancia. Su mérito fundamental, fue el de ser capaces de trasladar a salones, teatros y show artísticos, la fastuosidad de las congas y comparsas santiagueras, con un toque distintivo en los arreglos corales, llevados a grupo de pequeño formato. Cuando sonaba el grupo de los Hermanos Bravo, parecía que había entrado una indetenible conga santiaguera, y era tan solo cuatro hombres con sus voces e instrumentos. El grupo se presento con gran éxito en escenarios nacionales e internacionales. Para finales de la década del 80 acumulaban la impresionante cifra de más de 50 países visitado, entre los que destacan :Canadá, México, Estados Unidos, Jamaica, Martinica, España, Francia, Japón, Zimbabue, Cabo Verde, Argentina, Chile, Panamá, Venezuela, Colombia, Perú, etc. En 1997, se decidió proyectar la integración total del grupo con sus propios hijos, los cuales desde pequeños tenían vocación para la música que hacían sus padres, Añadiéndole el Saxo. No se trata exactamente de un remake del anterior y aunque mantiene la misma línea melódica, incursionan en la fusión de la Conga con otros géneros de la música caribeña, así como en un estudio profundo experimental de todas las variantes de la música de carnaval, según estilo propio de cada región del país.Los Hermanos Bravo - Hasta Santiago A Pie (1960)
Temas:
01.Hasta Santiago A Pie
02.Cochita Y Sus Muchachitas
03.Chattanooga Choo Choo
04.El Jamaiquino
05.La Negra Santa
06.Toma Pa Lo Monte
07.A La Pelota Con Carlota
08.Bonche
09.Kalamazoo
10.El Jardin Cubano
11.Doña Mariana
12.Mi Guachamambo
Información cedida por O. Martinez













