domingo, 24 de enero de 2016

Alejandro Vargas-Trapiche



Llama la atención que en años recientes han surgido algunas figuras que, además de ser buenos improvisadores, también se revelan como sobresalientes compositores. Dos nombres a mi entender se destacan en dicho rublo: el trompetista Yasek Manzano y el pianista holguinero Alejandro Vargas. Hace unos meses, él puso en circulación su debut fonográfico, el álbum titulado Trapiche y que ha sido grabado junto a su cuarteto, grupo al que ha denominado Oriental Quartet.

Proveniente de las filas de los ganadores del Jo-jazz, certamen que se ha convertido en una de las principales canteras de nuevos talentos, no solo para el ámbito del jazz sino también para la nómina de numerosas agrupaciones de música bailable, Vargas es uno de los beneficiados con el compromiso por parte del Instituto Cubano de la Música en cuanto a que los triunfadores del citado evento podrían acometer la realización de un fonograma. Esa tarea la ha asumido en el presente la discográfica Colibrí y creo que está armando con estos jóvenes instrumentistas, uno de los catálogos de mayor interés en nuestro panorama discográfico.

Trapiche es un disco que sorprende por la conjunción que en el mismo se produce entre las maneras más contemporáneas de abordar el discurso jazzístico (muchos elementos que forman parte de las técnicas composicionales de la actual música clásica se hacen presentes) y el sentido de lo cubano que la grabación transpira. Pero ojo, la cubanía que se detecta a lo largo de los 11 cortes que integran el CD, no tiene nada que ver con los numerosos clichés que tornan en extremo predecibles trabajos enmarcados en los parámetros del jazz afrocubano y en los que determinados tumbaos y frases melódicas se repiten por doquier.

La ópera prima de este pianista y compositor tiene la virtud de que en ella nos damos cuenta en cada una de las piezas aquí registradas, de que estamos en presencia de una voz con personalidad propia. En el formato empleado, acompañan a Alejandro el contrabajista José Manuel Díaz, Raciel Jiménez en la batería y Ernesto Camilo Vega como ejecutante del clarinete, el clarinete bajo (de tan poca presencia en materiales como este) y el saxofón soprano. Hay también espacio para varios invitados, entre los que tiene un rol fundamental la vocalista Diana Fuentes, que en las cuatro piezas por ella interpretadas nos demuestra todas sus potencialidades (no explotadas al máximo en una zona de su repertorio personal) como cantante capaz de enfrentarse a una armonía y una melodía harto complejas, sin que ni en una sola nota se atisbe algo de desafinación.

En el camino al que me refería en cuanto a indagar en maneras no trilladas de resaltar lo cubano en el lenguaje jazzístico, sobresale la búsqueda que Alejandro y su cuarteto hacen en torno al órgano oriental, al que se le rinde tributo a través de la concepción prevaleciente en el álbum, donde se comprueba, de cierta manera, esa máxima del minimalismo que afirma que menos es más. Digo esto porque en los temas de Vargas no hay ese abrumarnos con improvisaciones escalofriantes en su velocidad o cantidad de notas, sino que se respira un aire tranquilo, diría que muy conceptual y en el que uno se deleita en la profundidad de los pasajes.

Cortes como Compay, Trapiche, Mima-jaba (precioso bolero con lucimiento del invitado Ariel Bringues en el saxo tenor), Changüí y Guantanamera dejan claro que este fonograma, con producción del propio Alejandro Vargas y de Gloria Ochoa, es un disco facturado por un cuarteto de músicos maduros, que saben muy bien lo que se traen entre manos._ (juventudrebelde)






 Alejandro Vargas (Oriental Quartet)-Trapiche (2008)

Temas:
1. Compay
2. Así
3. Trapiche
4. La Espera
5. Orientalita
6. Mima-Jaba
7. Changüí
8. Ay!!
9. Mucurrucu
0. Ferro
11. Guantanamera

Musicos del Oriental Quartet:
Alejandro Vargas (piano)
José Manuel Díaz (contrabajo)
Raciel Jiménez (drums)
Ernesto Vega (clarinete y saxo soprano)

Musicos invitados:
Diana Fuentes (voz)
Ariel Bringuez (saxo tenor)
Michael González González (trompeta)
Egar Martínez (Percusión)


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El jazz latino es una vertiente del jazz que combina melodías africanas y latinas.Las dos principlaes categorías del Latin Jazz son la Brasileña y la and Afro-Cubana.El Latin Jazz Brasileño incluye el bossa nova y la samba. El Jazz Afro-Cubano incluye salsa, merengue, songo, son, mambo, bolero, charanga y cha cha cha El Latin Jazz se originó a finales de los Años 40 cuando Dizzy Gillespie y Stan Kenton comenzaron a combinar el ritmo y la estructura de la música Afro-Cubana, ejemplificada por Machito y sus Afro-Cubanos, con instrumentos de jazz.En comparación con el Jazz Americano, el Latin Jazz emplea un ritmo fijo, parecido al ritmo swung. Latin Jazz raramente emplea un compás tocado en cuatro, pero usa una forma de clave. La conga, el timbal, güiro, y claves son instrumentos de percusión que contribuyen al sonido Latino.La Samba se origina en la música Afro-Brasileña del siglo XIX tal como el Lundu. Emplea una forma modificada del clave. El Bossa Nova es una música híbrida, que utiliza algo del ritmo de la Samba pero influenciada por música Europea y Estadounidense desde Debussy a US jazz. El Bossa Nova se origina en los Años 60, principalmente por los esfuerzos de los brasileños Antonio Carlos Jobim, João Gilberto, y el estadounidense Stan Getz. Su canción más famosa es Garota de Ipanema (La Chica de Ipanema), cantada por Gilberto y su esposa, Astrud Gilberto.
De donde viene el nombre de L'Ostia???

A inicios del siglo XVIII los vecinos de la Barceloneta se quejaban porque el cierre de los portales les hacía difícil asistir a las funciones de noche, puesto que cuando salían del teatro (Principal de la Rambla) no podían volver a casa porque encontraban cerrado el portal de Mar. Las autoridades militares accedieron a cerrar el portal de Mar media hora despues de que terminase la función del teatro, dos días a la semana que quedaron fijados.
Este horario extra fue calificado de "La Hora de L'Ostia", en alusión al nombre humorístico de L'ostia que se aplicaba a la Barceloneta.
Hay otra versión puritana relativa al origen del nombre "Ostia" dado a la Barceloneta, que recordaba que este mote quería decir Puerta en latín y puesto que el barrio fue hecho extramuros, era una especie de puerta marítima de Barcelona. Es posible que el origen de la denominación fuese un juego de palabras, pero lo que es indudable es que a nivel popular, cuando se decía que la Barceloneta era l'Ostia, se decía en un tono muy poco latín, mas bien referido a la composición eminentemente obrera i a la constante agitación política del barrio.
Fuente: Joan Amades. Historias y leyendas de Barcelona.

No confirmado. Un carguero italiano de la ciudad de Ostia que transportaba madera naufragó y los marineros y tripulantes estuvieron viviendo en barracas en la playa durante unos años hasta que fueron rescatados y devueltos a su ciudad.

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